¿Hasta dónde llega mi responsabilidad?

En este artículo nos referiremos a responsabilidad como el cargo u obligación moral que resulta para alguien el hecho de llevar a cabo una acción.

Además, la responsabilidad es uno de los principios humanos más significativos, ya que es el que nos habilita para hacer frente a las diferentes circunstancias que nos encontramos.

  • ¿Hasta dónde puedo hacer yo?
  •  ¿Cuándo es el momento para decir “basta”? 
  • ¿Qué fantasmas hay detrás de la responsabilidad que me atribuyo? 
  • ¿Cuál es mi papel en los problemas ajenos?

 La responsabilidad, como casi todo lo que nos rodea, en su justa medida es adecuada y funcional. Es decir, el extremo llega a convertirse en un problema.

Sin embargo, ¿qué  ocurre  cuando nos exigen más de lo que podemos dar? Cuando esto ocurre surge en nosotros la culpa, la ansiedad, los “debería”, los “tengo que” y es aquí cuando nos toca actuar, nos toca decir “BASTA”.

Yo soy responsable de lo que puedo hacer yo y NO los demás. En el momento en el que intente hacer algo que no está en mi mano será cuando empiecen a aflorar estas emociones desagradables y que, en la mayoría de ocasiones, no sabemos gestionar.

Si nos diéramos cuenta de que mi responsabilidad llega hasta dónde podemos abarcar no seríamos esclavo de esa ansiedad que tanto nos aterra.

Si no todo está en mi mano, ¿por qué me afecta entonces?

En nuestra cultura la responsabilidad es muy valorada. Alguien que es comprometido, organizado, leal etc. es bien visto y casi inconscientemente premiado por la sociedad, esto ocurre tanto en los trabajos, tareas del hogar, amistades etc. Por ello nos sentimos mal cuando no asumimos la parte de responsabilidad que entendemos que nos corresponde. Podemos pensar que sintiéndonos responsables, a veces incluso de acciones que no son nuestras o no nos incumben, nos sentiremos mejor, ya que nos valoran más.

Pero… realmente ¿valemos más por el valor que los demás nos atribuyen?

La cargas que esto conlleva nos duelen y nos hacen daño. Entonces aparece la culpa por no haber actuado antes o la ansiedad por haber dejado que se fuera solo a casa o el pensamiento de que si hubiera actuado de otra manera ahora no estaría. Así podríamos crear una lista interminable.

Somos responsables de nuestros actos y solo hasta ahí podemos y debemos hacer. Tendremos que aprender a colocar nuestros límites y a dejar que las situaciones de los demás nos afecten hasta cierto punto, el cual, por cierto, debemos poner NOSOTROS. Cuando superemos estas líneas ya no estarán dentro de los límites que marcan el espacio de nuestra responsabilidad las acciones de los demás y podremos sentirnos libres y en paz, por haber hecho hasta donde podíamos y teníamos que hacer, habremos dado todo lo que está en nuestras manos y NO más.

¿Cómo sentirme más liberado?

Normalmente NADIE nos pide que nos hagamos responsable de aquellas situaciones de las que nos hacemos cargo, simplemente somos nosotros los que decidimos que nos corresponde hacerlo, de hecho nos sentimos mejor por ello. Siguiendo esta teoría…. si dejamos de hacerlo, ¿alguien podrá reprochárnoslo ? Esto dependerá de si sabemos poner límites o no, ya que si esa persona se ha acostumbrado a que le “salvemos del fuego” en ciertas circunstancias, probablemente no quiera volver a apagar el fuego y no entenderá qué ocurre.

Ahí es donde TÚ y solo TÚ podrás dar una solución al «problema».

¿Cómo?⬇⬇

  • Poner límites, y saber explicar cómo te sientes cuando llevas a cabo ciertas acciones.
  • Diferenciar de lo que haces porque te apetece a lo que haces por obligación.
  • Y sobre todo, decir BASTA. Ya que esta carga (que por cierto no es nuestra) está yendo a nuestra” mochila”, y realmente NO nos corresponde. 
  • Comunicación. Aprender a establecer límites, saber identificar hasta dónde quieres estar etc es el principal escalón, pero si NO lo comunicas, tu alrededor no sabrá qué te ocurre, porqué estás de mal humor o agobiado.

 

Comunicarte desde tus propias emociones y sentimientos es primordial para saber poner LÍMITES . Prueba a hacerlo, aunque la culpa al principio se venga hacia nuestro pensamiento, la liberación que sentiremos después es digna de conocer.

Recuerda…💭

«Cada día es una oportunidad para dar sentido a tu propósito».

Como siempre os dejamos pequeños TIPS en nuestra cuenta de  Instagram 

 

Sara Berrocal – Psicóloga y coach especializada en liderazgo,  inteligencia emocional y gestión del estrés

Rocío Martín – Psicóloga especializada en tratamiento infantojuvenil y dificultades del aprendizaje.

 

 

 

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