Me gusta mi zona de confort

¿Seguro?

«Salir de tu zona de confort es difícil al principio, caótico en el medio e impresionante al final … porque al final, te muestra un mundo completamente nuevo». Manoj Arora.

Muchos de nosotros pensamos que dentro de nuestra zona de confort TODO es positivo, pero…¿estamos en lo cierto?

Para contestar a esta pregunta, en primer lugar tenemos que saber qué es la zona de confort. Entendemos esto como esa forma de vida en la que nos solemos encontrar cómodos, felices o no, pero seguros y tranquilos. Es decir, se trata de ese entorno que tenemos controlado, en el que sabemos qué va ocurrir en los distintos momentos, se trate de algo positivo o no, se trata de una realidad a la que hemos conseguido adaptarnos con éxito.

Ahora bien, ¿te gusta tu zona de confort?

No siempre tiene porqué ser idílica, pero sí solemos sentirnos cómodos en ella. Esto quiere decir que ¿algo «negativo» puede incluirse en nuestra zona de confort? La respuesta es SÍ, y un ejemplo con el que se puede entender de forma sencilla es el siguiente: Vivimos en Irlanda, y de forma habitual estamos acostumbrados a que al salir a la calle está lloviendo, por lo que el paraguas y unos zapatos adecuados siempre irán con nosotros por lo que, aunque no nos guste el clima lluvioso, esta situación es «normal» para nosotros y sabemos controlarla, de forma que estaría dentro de nuestra zona de confort.

Una vez que hemos entendido que algo que NO nos hace feliz puede llegar a estar dentro de nuestra zona de confort, podemos hacernos la pregunta de cómo cambiar esto, si es posible o no, y si realmente nos damos cuenta de ello. Es más, incluso podemos hacernos la pregunta de ¿las cosas «positivas» que se encuentran dentro de nuestra zona de confort también es necesario cambiarlas?

 

Motivos por los que NO quiero salir de mi zona de confort

¿Son reales?

Los motivos principales por los que no quiero salir de mi zona de confort pueden ser variados. Si nos centramos en aquellas cosas que nos generan placer, la respuesta es evidente, pero… ¿qué motivos existen en seguir manteniendo en nuestras vidas conductas, situaciones o personas que nos generan algo «negativo»? TODAS las cosas que se encuentran dentro de nuestra zona de confort tienen en común lo siguiente:

  • Foco de atención. Se trata de la atención que prestamos a nuestro entorno donde, en la mayoría de ocasiones, nos focalizamos y enfatizando lo positivo.
  • Anclaje. No observamos ni pensamos que otra opción pueda ser válida. Es decir, somos conscientes de la existencia de otras opciones pero nos olvidamos de la posibilidad de que puedan ser mejores, las obviamos.
  • Disasociación cognitiva. La disociación significa lo contrario de asociación. En este caso, sería una disociación entre nuestra cognición (aquello que pensamos) y nuestro hacer, por lo que irían en direcciones distintas.
  • Miedo a la pérdida. La incertidumbre de no saber qué va a ocurrir nos genera ansiedad y es entonces cuando sobrevaloramos aquello que tenemos. Esto sucede porque nuestro nuestro sentido de identidad, lo ampliamos a aquellas cosas, personas, lugares, que nos rodean, formando parte de nuestra identidad, y por lo tanto la idea de desprendernos de ello nos genera ese miedo a lo desconocido.

En este apartado podemos incluir la popular frase de «más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer», donde se incluyen los 4 rasgos anteriores y con la que todos alguna vez nos hemos sentido identificados.

 

3 razones por las que salir de nuestra zona de confort

Las verdaderas razones solo las sabrás TÚ.

Las razones principales por las que salir de nuestra zona de confort son aquellos beneficios que esto proporciona, sin olvidarnos de que TODOS somos distintos, tenemos motivos diferentes y nos puede proporcionar infinidad de cosas que quizás otras personas no lo valoren pero tú SÍ.

  • Autoconocimiento. Al salir fuera de nuestra zona de confort conoceremos nuestros límites en diferentes situaciones, capacidad de adaptación y nuevas formas de enfrentarnos ante nuevas situaciones.
  • Aumento de nuestra autoestima y autoconfianza. Vivir nuevas situaciones, ser capaces de superar ciertos límites y poder asumir nuevos retos hace que nos sintamos orgullosos con nosotros mismos y tengamos la confianza suficiente en nosotros para poder tener nuevas experiencias.
  • Flexibilidad. Sentirnos con el control acerca de lo que va a ocurrir (porque siempre pasa de esa manera), hace que cualquier circunstancia en el entorno que afecte a esto nos provoque miedo. Sin embargo, al asumir nuevas experiencias, aceptaremos las circunstancias que puedan afectar ante una situación y aprenderemos a buscar una solución con las herramientas con las que contamos.

En muchas ocasiones NO salimos de nuestra zona de confort para evitar o retrasar la toma de decisiones, ya que esto va implícito ante un cambio.

 

¿Cómo conseguirlo?

Primero identificando que es necesario hacerlo, el resto lo irás sintiendo en cada paso que vayas dando.

  1. Juicios.   Fuera juicios. Juzgarnos a nosotros mismos por si algo nos sale mal es el primer error que cometemos a la hora de realizar un cambio. Recordemos que es nuestra vida, y que la vida está llena de recuerdos, pero que un recuerdo solo se forja cuando deja huella. ¡ATRÉVETE A DEJARLA!
  2. Miedo   Emoción que nos hace estar alerta, función imprescindible en nuestra vida, pero no dejes que vaya más allá, la parálisis y bloqueo no es la función del miedo. ¡EMOCIÓNATE, NO TE BLOQUEES!
  3. Acción. Pensar en hacerlo es como soñar… y en la vida, aunque esté llena de sueños, hasta que no se hacen realidad NO los estás viviendo. Y aquí el actor principal eres TÚ. ¡ACTÚA!

Recuerda la famosa frase de Albert Einstein:

“Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo.”

Rocío Martín Duque. Psicóloga infantojuvenil especialista en familias.

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