Ante la pregunta formulada en el título de este artículo, muchas personas responden: «Porque sí», «porque es normal», «si te gusta pues mejor seguir haciéndolo que no hacerlo». Incluso, hay un dicho popular: «Haz más de aquello que te haga bien». Pero, ¿qué ocurre cuando hacemos más de algo que NO nos está haciendo bien?

Todos nos reconocemos en una comida familiar en la que hemos engullido todo lo que había en la mesa casi sin darnos cuenta o repitiendo conductas que sabemos que no deberíamos hacer pero necesitamos hacerlas para sentirnos bien en ese instante casi sin poder controlarnos. Hay tres elementos clave que causan placer: La comida, el sexo y las relaciones sociales.

¿Conoces el sistema de refuerzo?

El sistema de refuerzo cerebral o sistema de recompensa es el encargado de que como humanos repitamos las conductas que nos han gustado o que nos han causado placer. Para comprender mejor este proceso de recompensa que es aprendido por nuestro cerebro debemos saber más sobre el Sistema Límbico, conocido como el área emocional del cerebro y que conforma la mayor parte de las áreas que intervienen en el sistema de recompensa o refuerzo.

Muchos estudios corroboran que el sistema límbico, encargado de la regulación de las emociones, tiene un papel fundamental en el aprendizaje. Según Jeremy Bentham, el sistema límbico es la parte que, para que lo podamos entender de forma más sencilla, decide qué es necesario aprender y qué no según la emoción que nos ha generado. Es decir, según el grado de placer o dolor que nos haya hecho sentir. Por tanto, está relacionado con el comportamiento motivado: alimentación, bebida, relaciones sociales, relaciones sexuales… Son conductas necesarias para la supervivencia por lo que estamos «cableados» para ponernos en marcha en la realización de las mismas.

Si quisiéramos delimitar el sistema límbico como una zona exacta del cerebro lo tendríamos complicado ya que se entiende como sistema dada la sinergia constante que se produce entre las diferentes áreas cerebrales que lo componen. Las áreas cerebrales que más vinculadas están en el sistema de recompensa son las siguientes:

  • Hipotálamo: está conectado con la glándula pituitaria y se relaciona por tanto con la segregación hormonal. Por lo que tiene un papel fundamental en la regulación emocional.
  • Hipocampo: se encuentra cerca del tálamo y de la amígdala. Está vinculado con las funciones de memorización de información abstracta y la recuperación del recuerdo. Transforma la memoria reciente en memoria a largo plazo y autobiográfica. También está muy relacionado con la memoria espacial y la orientación.
  • Amígdala: actúa como alarma ante situaciones emocionales. Se activa y da respuesta emocional ante experiencias que nos recuerdan a ciertas emociones vividas. Está relacionada por ende con la memoria y su consolidación.
  • Núcleo Accumbens: se relaciona con la sensación de PLACER.
  • Corteza Prefrontal: se encarga de la planificación y la creación de estrategias. Gestiona los impulsos emocionales para poder ejecutar la conducta de una forma más racional.

La mayoría de estas áreas pertenecen al sistema límbico**

¿ES INNATO SER RACIONAL?

Pensamos que la racionalidad es innata en el ser humano pero no es así. La mayor parte de nuestro cerebro tiene relación funcional con las emociones y nuestra experiencia con respecto a las mismas. Por lo que es muy interesante este choque y este cambio de perspectiva para lograr comprender mejor ciertas conductas o situaciones que nos ocurren. Puede que sea el momento de dejar de ver al ser humano solo como RACIONAL y COGNITIVO, que lo es, para  también valorar la parte EMOCIONAL en esencia. Es por eso que en el momento que se desatienden las emociones se generan sensaciones difusas, que implican la dificultad para comprender y de sentirse satisfecho.

 

SENSACIÓN PLACENTERA

Experiencias de nuestra vida como saborear un buen plato de comida, tener un orgasmo, unas risas con los colegas… ponen en marcha todo un mecanismo que nos hace sentir placer. Por lo que nuestro cerebro se condiciona a buscar estas recompensas para que el sistema de recompensas se active y se generen las hormonas y neurotransmisores adecuados para sentir ese gozo…

Lo que nos diferencia de los animales es que nuestro sistema o cableado toca partes del cerebro que están involucradas con la toma de decisiones, la memoria y las emociones, el sentimiento de pertenencia social… etc… Por lo que las asociaciones quedan condicionadas muy fuertemente. Incluso entran en juego las creencias y  pensamientos, no solo de uno mismo, sino el aprendido del entorno.

BIENVENIDA SEAS DOPAMINA

La dopamina es el neurotransmisor que se relaciona con el placer y que tiene otras funciones como la de potenciar el recuerdo, causar placer, causar relajación, sentirnos satisfechos… y muchos científicos coinciden en que está relacionada con la motivación y la curiosidad. Suele estar en relación con otros neurotransmisores para su equilibrio en el medio cerebral.

Podemos entender por tanto que la DOPAMINA elevada es UNA SEÑAL para el sistema límbico.
NOS ADVIERTE DE QUE SE VA A DAR LA SENSACIÓN DE PLACER . Por lo que todo el mecanismo se pone en marcha para recabar los datos que hay en nuestro recuerdo sobre esa, o similar, situación.
Comienza a potenciar asociaciones ya existentes y a generar nuevas.
Por lo que nosotros comenzamos el proceso de VALORAR la situación según nos cause más o menos placer y ORIENTAMOS nuestra CONDUCTA.

 

«Imagina que la noche anterior tuviste una experiencia poco satisfactoria con tu pareja y ya van 3 semanas desde que esto ha empezado a ocurrir. Cuando la situación se presente de nuevo y la dopamina se active de forma natural, también se activaran todas las asociaciones creadas con esa situación o similares y darás con la sensación que te ha producido esa experiencia negativa. Puede que tu conducta se oriente al rechazo. Sin embargo, ocurre lo contrario cuando la experiencia es satisfactoria.»

 

«Has tenido un día de estrés brutal en el trabajo casi tienes ganas de chillar o llorar pero… decides regalarte una salida con amigos ¡donde la cerveza y las tapas que tanto te gustan no pueden faltar! ¡Te lo mereces, no hay más que hablar! Cada vez que te das ese premio, ese placer… asocias el salir a beber y a comer con los colegas cada vez que sientes estrés… realmente no estás gestionando el estrés, estás tapándolo. Piensa que a la mañana siguiente el trabajo te espera a la misma hora que el día anterior.»

 

«Necesitas ese donut de chocolate. No puedes evitar comerlo. Placer inmediato. Malestar posterior por no poder evitarlo. La asociación que hacemos hedónica de los alimentos ricos en azúcares y carbos viene de cuando solo comíamos vegetales y la carne era todo un premio. Ahora aunque comemos varias veces al día y tenemos a nuestra disposición todo tipo de alimentos… El azúcar y alimentos sabrosos siguen activando ese circuito de recompensa y nos predispone a seguir comiendolos, incluso cuando no los necesitamos, anulando durante este activación de placer las funciones que nos permiten decidir»

LAS TRES FORMAS NATURALES QUE ACTIVAN ESE PLACER SON LA COMIDA, EL SEXO Y LAS RELACIONES SOCIALES

 

 

DESEO COMPULSIVO

Esta forma de aprendizaje y de asociar tiene una parte negativa es la que se relaciona directamente con la adicción. El deseo compulsivo se produce cuando se ha generado esa asociación, anteriormente comentada, y por ende nos hemos motivado hacia la realización de una determinada conducta (la cual nos gusta, nos produce sensación de placer) que se escapa a nuestro control.

¿Cómo es que no la podemos controlar si tenemos también una parte racional?
La función de la Corteza Prefrontal queda limitada o inhibida y el circuito puede llegar a modificarse dado el consumo progresivo y la liberación continuada de ciertas sustancias.

Según estudios realizados, incluso, el consumo progresivo y continuo de azúcar provoca variación psicofisiológica en el sistema. Cuando ingerimos alimentos ricos en azúcares, nuestro cerebro libera serotonina uno de los neurotransmisores implicados en el placer, junto con la dopamina. Sin embargo, las reservas de esta sustancia no son infinitas: al emitirse de manera continua, cada vez quedará menos cantidad en el cerebro. Esto se relaciona con que una persona que consuma grandes cantidades de azúcar de forma habitual lo tendrá más difícil para sentir placer de forma natural y tendrá que consumir la sustancia para sentirlo. Si esto ocurre con el azúcar… Lo mismo ocurre con psicofármacos, sustancias psicoactivas, etc…

A VECES RELACIONO UN LUGAR O UNA COMPAÑÍA CON UNA SENSACIÓN, ¿ES POSIBLE?

Podemos asociar incluso un contexto a la consecuencia satisfactoria. Por ejemplo: estar solo en casa, estar con un grupo de amigos determinado, un bar concreto, estar en el trabajo…lo que hace que nos den ganas de realizar una conducta dado el lugar físico en el que nos encontremos. Esto se da mucho en el consumo de sustancias psicoactivas (estar de fiesta en una discoteca determinada o con gente determinada aumenta el deseo de consumirlas).

DEPORTE Y OTRAS ACTIVIDADES

Está comprobado que el ejercicio físico es una de las actividades que nos causa placer dadas las sustancias que se liberan antes, durante y después del mismo. Escuchar música también es una actividad elegida por muchos como causa de placer. ¿Te ocurre? Cualquier actividad que cause modificaciones en nuestro sistema de recompensa puede ser motivadora de conducta repetitiva.

 

 

Sara Berrocal. Psicóloga coach especialista en inteligencia emocional.

-Si te ha gustado este artículo o quieres ahondar más sobre esta temática no dudes en escribir. Puedes compartir en redes.-

 

 

 

 

error: Content is protected !!