AFRONTAR LA INCERTIDUMBRE EN TIEMPOS DE COVID-19

¿Cómo nos está afectando el COVID-19 en situaciones de cambios?

A lo largo de la vida, en mayor o menor medida, hemos experimentado incertidumbre, es inevitable sentir preocupación por nuestro futuro y más aún en la situación que vivimos actualmente.

Nos encontramos ante un momento de inseguridad y duda, que provoca que la cabeza vuele entre el pasado y el futuro, a las opciones posibles, a las consecuencias de las posibilidades, a lo que pasará o no pasará, a lo que podré hacer o no podré hacer, a lo que imagino que pasará, etc.

Estos pensamientos desencadenan emociones y sensaciones negativas como es ansiedad, miedo, angustia, tristeza, irritabilidad y enfado. Este descontrol que genera la incertidumbre nos hace sentir vulnerables. Ante todo, intentamos controlar esa sensación dedicando horas y horas a buscar alternativas futuras. Racionalizamos sin parar. Todo esto, crea una falsa sensación de control ante algo imposible de anticipar, el futuro. Y el bucle comienza de nuevo.

Es normal querer sentir seguridad y control. El ser humano necesita ser capaz de comprender lo que está ocurriendo en todos los ámbitos de su vida (familiar, laboral y personal), con el fin de predecir y poder controlar la situación para tomar la mejor decisión, pero NO siempre es la mejor opción.

Recuerda…

«El único límite para nuestra realización del mañana serán nuestras dudas de hoy».

(Franklin D. Roosevelt)

TIEMPOS DIFÍCILES

Después de declararse la pandemia de COVID-19, el confinamiento, la desescalada y la vuelta progresiva a las calles hace que nos preguntemos ¿cómo vamos a vivir? ¿volveremos alguna vez a la normalidad? ¿Qué va a ocurrir con los trabajos? ¿Volveremos a la oficina o seguiremos con el teletrabajo? ¿Cómo será la vuelta al cole? ¿seré capaz de sobrellevarlo? ¿podré seguir adelante con mi empresa? ¿encontraré un nuevo trabajo? ¿podré compaginar el teletrabajo con la educación de mi hijo?

Te sientes identificado, ¿verdad?

En primer lugar, el futuro (la vida en general) no se ha controlado ni se controlará a voluntad de nadie. Podemos proponer objetivos a corto y largo plazo que nos acerquen a nuestro propósito, pero siempre surgirán imprevistos o situaciones nuevas, a las que nos tenemos que adaptar para poder seguir nuestro camino.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Aprender a gestionar la incertidumbre es una de las tareas emocionales más difíciles de realizar, si bien, aunque en determinados casos la intervención de un especialista de la psicología se hace necesaria, existen una serie de pasos que podemos llevar a cabo para reducir y gestionar todas las emociones que la incertidumbre nos genera:

  • Reconocer y asumir la incertidumbre, aceptar que no podemos saber y controlarlo todo. La negación sólo retrasará la toma de conciencia impidiendo hacernos responsable de la situación.
  • Identifica lo que podemos (o no) controlar, Es necesario identificar cada problema para controlar lo controlable, para influir lo que pueda ser influido y para prever, aceptar y adaptarse a lo que escape al control y la influencia. Por ejemplo, no podemos controlar que llueva o no, pero si controlar si salir o no y que medidas tomar si queremos salir.
  • Identifica tus proyectos, un recurso excelente ante una situación de incertidumbre es realizar una lista con varios objetivos a largo plazo o ajustar las expectativas y circunstancias para conseguir los proyectos iniciales.
  • Intenta resolver o disolver el problema, un problema se resuelve con una solución satisfactoria, aunque se sepa que no es la mejor. En cambio, un problema se disuelve cuando deja de existir, porque es posible verlo de manera diferente o ver hacia otro lado. Por ejemplo, “necesito un coche, pero no tenemos el dinero suficiente”. En este caso, resolveríamos el problema comprando un coche de segunda mano o arreglo el que tengo. Por otro lado, disolveríamos el problema si durante un tiempo utilizamos el transporte público y ahorramos el dinero suficiente para comprarnos un coche nuevo.
  • Identifica los posibles escenarios, realizar una lista con los diferentes escenarios que se pueden dar y desarrollar con el máximo de detalles la solución más óptima.
  • Planifica, una vez tenga claros y definidos mis objetivos a corto y largo plazo, tengo que realizar un plan para llevarlos a cabo.
  • Actúa! Llevar a cabo las anteriores pautas sin tener en cuenta esta última hará que nos agobiemos más si cabe.

 

El ser humano permanece en una lucha constante desde que nace hasta que muere, hay temporadas más tranquilas y otras agitadas, pero siempre ha de estar peleando batallas, gestionando imprevistos, tomando decisiones, buscando su supervivencia y bienestar. Y la forma de sufrir menos, es aceptarlo, y ser resilientes ante las nuevas situaciones que se presentan.

Hay ocasiones que necesitamos que alguien nos acompañe en el camino para poder seguir y no abandonar, por eso si necesitas descansar y coger fuerzas puedes ponerte en contacto con nosotros pidiendo una cita.

“No dar por hecho la vida, igual es un buen comienzo”

                                                                          Dani Rovira.

Carmen Jurado Ramos

NºCol M-34473.